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jueves, 17 de octubre de 2013

Reseña del escritor Alejandro Neyra aparecida en la Revista Buensalvaje





Por Alejandro Neyra.

«El escritor es cómo cuenta lo que come» dice Carlos Herrera, quien se muestra sibarita en la elección de las palabras y frases que componen sus relatos, que se asemejan quizá a lo que debiera ser la más perfecta cocina molecular: austera, al tiempo que cuidadosamente experimental y sencillamente exquisita. Y es que Herrera escribe con la potencia y la tenacidad de su personaje Polibio Alcanfores, quien en «Gastrosofía» deja a su familia, su fortuna y hasta su propio ser en la búsqueda del placer del paladar, con tal de encontrar EL plato –el que sea el arquetipo de la comida– para terminar conociéndose (i.e. comiéndose) a sí mismo.

Nada queda al azar en la prosa de Herrera, ni en el fantástico cuento que da título al libro ni en sus otras breves ficciones, ni en los ensayos sabrosa y deliciosamente condimentados con ese sutil y fresco ingrediente que abunda en el libro: el humor negro. Y es que como Manuel Masías, el hombre que le cocinó al mismísimo Belcebú para salvar a la carne de su carne, el autor delira y cocina sus frases con ironía, mezcla las letras sabiendo la textura de cada una de ellas y resume verdades y mentiras, con tal de complacer al más fino comensal de la buena literatura, tarea por demás cumplida con creces. Por algo ahora, como se señala curiosamente en el último relato del libro, en Arequipa se han creído la ficción del cuento y falta poco para que erijan un busto a Manuel Masías, venerando al «verdadero» héroe creador del rocoto relleno.

Mención aparte para un sabroso entremés en el que Herrera analiza cómo presentan y hablan de la cocina y de nuestra gastronomía un grupo de escritores peruanos que van desde Garcilaso y Palma hasta nuestro Nobel characato y el recordado Toño Cisneros, incluyendo al Lucifer de las «gastroletras» y antihéroe de Mistura, Iván Thays. Ya saben los que gustan de gulusmear en las librerías en busca de delicias literarias, este es un libro de obligada lectura. Pero cuidado, pues no es esta una obra de arte para devorar ni empalagarse sino para escanciar como el mejor vino, sintiéndolo en el paladar y saboreán.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Cocinero del rocoto relleno en ficción (Entrevista a Carlos Herrera para el Diario La República)

Foto: Miguel Coaquira
 
 
Por Efraín Rodríguez.
 
Es arequipeño. Publicó "Manuel de Masías, el hombre que creó el rocoto relleno y cocinó para el diablo y otros relatos", una recopilación de cuentos, ensayos y crónicas históricas relacionadas a la creación del rocoto relleno. Ojo, no es un libro de gastronomía. Es la obsesión de De Masías para complacer la voracidad de Satanás  que a cambio de ese platillo deberá redimir el espirítu de la hija del cocinero.
 
¿Cómo un feroz picantero puede escribir un libro con tantos detalles de glotonería?
No sé si seré un feroz picantero, pero te aseguro que soy acérrimo amante de la buena cocina en general. He tenido la suerte de nacer en Arequipa y acceder a una buena cocina desde chico hasta hoy. He vivido en París y he probado una gastronomía sofisticada. Sin embargo, no sé cocinar y por recato a ello no soy un glotón.  A diferencia del poeta Alonso Ruiz Rosas, yo no sé salpimentar como lo hace él.  Lo envidio. A mí la gastronomía me inspira como cualquier otro arte. La cocina siempre fue una influencia que me permitió reflejar a la literatura como un excelente consomé. Me apasiona hacer  hervir. El hombre que creó el rocoto relleno y cocinó para el diablo, y otros textos gastronómicos (La Travesía Editora - 2013) es una recopilación de cuentos, crónicas, ensayos y memorias  que tienen sabor a guiso.
Si no es un glotón, ¿por qué su libro provoca antojos y hasta hambre? ¿Hay elementos de buen comer?
Más que buen comer, hay piezas de gastronomía. En los relatos, el libro refleja el placer de saborear y no la ingestión desmedida de los alimentos. Aunque debo reconocer que el texto Historia de Manuel Masías... hay una descripción desmedida de la comida. Además, es un ensayo de estilo barroco donde se relata con detalle el despliegue de ingredientes, sabores, colores y formas. 
Por la descripción de los sabores y las ansias de deglutir, parece que usted podría tener  el hambre de Manuel de Masías.
No, me declaro como un modesto y agradecido comensal con nulas cualidades para cocinar. Lo que busca Manuel de  Masías es el banquete ideal que nunca me atrevería a comer. Ahora, pienso que él poseía un apetito acético. Evitaba tragar hasta reventar. Su ansia se ceñía a la creación del sabor. Me puedo identificar con él por su placer investigativo. Más allá de una relación comestible con Manuel de Masías, tengo un vínculo de vida. Por mis actividades profesionales viví en París. Él también conoció esa ciudad. Hipotéticamente, ambos habitamos esa ciudad. Ahora, para cerrar el círculo, a mí solo me falta conocer el infierno.
¿Qué apetitos, antojos y gustos personales se reflejan en el libro?
El más notorio se refleja en El goce y el sacrificio. Ese texto lo escribí porque el poeta Oswaldo Chanove me convocó para colaborar en un proyecto denominado Memorias de la Tripa y escribí sobre mi experiencia familiar en la cocina. En familia nadie tiene cualidades para la cocina: mi abuela, mi madre, mis hermanas, mi hermano y yo estamos negados para ese arte. La única iluminada era una prima que preparaba múltiples inventos para comer. Mi infancia no tuvo una buena gastronomía. Los recuerdos de esa época no están tanto en los sabores, sino la transformación de los alimentos: ver morir a los cuyes o saber que acuchillaron a la vaca para comerla. Cuando era niño mi paladar  no tuvo un festín orgiástico en banquetes. Me formé en el buen comer y en comer bien. Tal vez, el único goce que tuve fue comer postres. A pesar que la tradición repostera arequipeña es casi nula, mi madre hacia excelentes postres. 
¿Cuánta relación guarda el escritor y el cocinero? Ambos buscan y maceran sus insumos para la creación.
Es una buena metáfora. Existe la visión de cómo cada uno construye su obra a partir de elementos reales o naturales para consolidarla. Sin embargo, esa experiencia de la recopilación de insumos se refleja en todas las artes. Como en los buenos guisos arequipeños, la narrativa debe tener una buena base para ambicionar una delicia.
Si su literatura se asemeja a un guiso local por los rasgos fuertes. ¿Cuánto le cuesta enfrentar a esos libros para crear otros nuevos?
Mucho. Sobrevivo a ellos escribiendo sobre otros relatos y personajes. Por ejemplo, tengo uno llamado Ulises García. Es un hombre inquietante, parco, seco y pacato. Me gustó tanto y lo resucité en otro libro. Siento que en mi obra hay una necesidad de buscar personajes extravagantes. Como un cocinero que busca el sabor innovador. El propio Manuel de Masías es una composición. Los necesito tanto como a la buena comida. 
 
Yo conocí a Montesinos
Usted es un experto escribiendo de cocina. Sin embargo, ¿tiene otros proyectos que no estén ligados a ella?
Tengo un libro escrito sobre monstruos. Tiene varias partes: una relación testimonial de cómo los imagino; otra ligada a seres mitológicos, etc. No son demonios personales. Es una experiencia de cómo veía al señor sin manos de pequeño, de cómo imaginaba a los seres de La Odisea y sobre todo para interrogarme por qué uno no es un monstruo. Me he cruzado con algunas personas que se convirtieron en monstruos. Una de esas es Vladimiro Montesinos. Ambos vivíamos en el barrio de Tingo. Nuestras familias eran amigas y sus hermanas jugaban con las mías. Nunca hablamos. Conforme pasaron los años vi cómo el joven abogado se convirtió en un monstruo. Una vez me pregunté: ¿Hubiera sido un "Montesinos"?

lunes, 14 de octubre de 2013

Álex Rivera de los Ríos presenta NENA en la Casa de la Literatura Peruana



Alex Rivera de los Ríos, sobrino nieto del mítico escritor Edmundo de los Ríos, es uno de los escritores arequipeños que más elogios ha recibido por su primer libro publicado. De esta forma "NENA" (La Travesía Editora, 2013) se ha colocado rapidamente entre los libros que no deben dejar de leerse con mucha atención, pues su joven autor, con mucho esfuerzo y trabajo, ha logrado un conjunto donde prima la prosa exacta y madura y en donde se busca, con humildad, como debiera ser siempre, historias empáticas, mas no concesivas, y personajes construidos con la pericia que se adquiere en la lectura de los maestros del género.
Siendo así nos complace llevar a cabo la presentación en Lima de este nuestro tercer título de catálogo. Acompañarán en la mesa los destacados escritores César Gutiérrez y Pedro Novoa, además del editor del sello Arthur Zeballos. La cita es el sábado 19 de octubre en la Casa de la Literatura Peruana y como parte de los festejos por su aniversario.
El ingreso es libre
Puedes leer o descargar las primeras páginas del libro NENA en el siguiente link: http://es.scribd.com/doc/175887211/NENA-Alex-Rivera-de-los-Rios-Primer-cuento

domingo, 13 de octubre de 2013

Los nueve cuentos de "Nena", por Orlando Mazeyra

Por Orlando Mazeyra Guillén*
 
Una niña, mientras maquina la venganza perfecta contra su hermano, se pregunta por qué él es tan matón y, sobre todo, consentido. Eso, al parecer, es lo que más la confunde e irrita: ¿Por qué la madre de ambos nunca lo riñe o castiga como sí lo hace con ella? Este primer cuento (de los nueve en total que trae el libro Nena), es un «plan maestro», no sólo por el título que eligió el autor, sino por cómo éste dosifica la información, algo que Ernest Hemingway llamaría el «dato escondido». En esta historia apenas accedemos a la punta del iceberg cuando la madre le pide al muchacho que le diga de una vez quién era aquel señor que lo abordó. ¿Quién era? ¿Qué le dijo? ¿Qué le hizo a su hijo ese extraño sujeto? El lector se encuentra con más de un plan maestro: venganzas, traumas y desdicha; todo sazonado con una prosa sobria que muestra, pero que también sugiere, esconde.

El segundo cuento se titula «La captura». El personaje principal se llama Leopoldo, y no ve la hora de llevar a cabo la captura de una escoria social. El narrador, a través de los ojos de Leopoldo, escudriña al mesero, un sujeto de unos sesenta años al que los clientes ignoran o, en todo caso, miran con desprecio. Leopoldo llega a la conclusión de que aquel mesero refleja perfectamente lo que era ese huarique: algo mísero, sombrío, toda una ruina (p. 24). Adjetivos válidos para describir, en muchos casos, a los personajes que desfilan en los nueve cuentos de Rivera de los Ríos: seres sombríos, miserables, en fin: ruinas humanas que general repulsión, y a la vez, gracias al pulso narrativo del autor, nos seducen.

En «El puente y la ardilla», tercer cuento del libro, Klaus acude a una fiesta en el ex club Alemán (hoy restorán El Montonero). Allí tiene una cita con el destino: será, pues, una noche de ajustes de cuentas con un amor contrariado: Sofía. Aquí es preciso resaltar la buena disposición de los diálogos en este libro, pues siempre dan un paso adelante en la historia, enriqueciéndola, y nunca funcionan como un mero relleno, ni mucho menos como un estorbo. Sofía sabe algo de las imposturas de Klaus, un mitómano que, según ella, «inventa mentiras para hacerse el importante, el misterioso, el sufrido» (p. 42). Este cuento habla sobre las mentiras piadosas y también las otras: las escabrosas. Personalmente, vuelvo a confirmar que todos somos mentiras, empezando por Alex Rivera de los Ríos, por supuesto. Y las mentiras que hay en este libro nos sacuden. 

«Invencible y sanguinario», el cuarto relato del volumen, aborda tormentosas relaciones homosexuales, en este caso, entre un turista y alguien que no llegaría a calificar como «brichero». Para la gran mayoría de los seres humanos, igual que para el gringo de la historia, la vida es una confusión total, y la escritura de ficciones como las deNena constituyen viajes sin un destino exacto, huir de los demonios o comparecer ante ellos. 

Para Álex Rivera de los Ríos su escritura es un amuleto, una satisfacción, y quizá, como ocurre con el gringo, su forma de ocultar la congoja y la cólera por una vida frustrada. Decía Mario Vargas Llosa que todo escritor peruano es, al fin y al cabo, un frustrado, un fracasado.

Me detengo en este cuento, porque una concisa pero bastante pedagógica mirada del foráneo nos remite a ese país que para algunos prospera y para otros, entre los que me incluyo, se está yendo al demonio: «A Richard lo conocí en alguna ciudad del Perú, ese país que ha dejado de ser el profundo y bello lago de historias, leyendas y riquezas que al comienzo me provocó conocer, y que pasó de pronto a convertirse en una horrible amalgama de urbanizaciones y edificios deprimentes, vomitados por la contaminación y subdesarrollo» (p. 49). Este último es un magnífico brochazo para describir a nuestra caótica Ciudad Blanca: una horrible amalgama de urbanizaciones y edificios deprimentes, vomitados por la contaminación y el subdesarrollo.

Entiendo que «Nena», el cuento que le da título al primer libro de Álex Rivera de los Ríos, es quizá su ficción predilecta. No lo sé, pero la dedicatoria ya nos da algunas luces: «A la memoria de Edmundo de los Ríos». El narrador de la historia cuenta que alguna vez le dijo a la Nena: ¿nos ayudas a inventar un nuevo juego?, sin imaginar que ella ya era experta en esas lides. Es decir, jugar a las mentiras, ficciones orales que, contrabandeadas como reales, le otorgaban a la Nena muchas vidas, muchos pasados, o para ser precisos, muchas madres. Los inofensivos juegos de la niñez, como policías y ladrones, bata o la pesca-pesca son reemplazados por las mentiras, nunca gratuitas y jamás inocuas de la ficción: la Nena solía inventar historias de todo tipo y este cuento duro, triste y sobrecogedor, habla sobre nosotros, nuestros más ocultos secretos y de los miles de antifaces que, a medida que crecemos, utilizamos no sólo para soportar la vida, sino para evitar que los demás accedan a nuestras vergüenzas, o puedan hacernos daño.

Del mismo venero que «Nena» parece haber brotado el relato titulado «Mi cualquiera», el sexto de la colección: amores lésbicos. «¿Y por qué no te has ido con uno de esos galanes que se te insinúan a cada rato?», le pregunta una a la otra, y la respuesta nos mantiene pegados a la historia: «Porque me gustas tú. Porque me miras y me haces sentir más mujer que todos los hombres con los que he estado. Porque contigo no me siento impresionada, sino libre, completa» (p. 72). Es mediante estas historias que el autor escapa de las presiones sociales, para ser un espíritu libérrimo.

Ya que hablamos de la libertad del creador, podemos acercarnos a «Simoné», así se llama la esposa del narrador, ella sufre de migrañas y cuando habla de un viaje a la playa exuda otro viaje más intenso y envolvente, el viaje a la ficción, aquél que nos hace ser auténticamente libres: «Ahora ya no siento más tormentas en mi mente», le confiesa Simoné a su marido: «Ya no siento rencor ni asco de mis defectos. Estamos juntos y ahora sé que nunca más te dejaré. Somos una familia, y tú dependes de mí. Eres mío» (p. 83). Un comentario, en apariencia grato, trasunta la relación entre el autor y acto creativo, la única forma en que uno encara sin rencor ni asco sus defectos: los cuentos son como nuestros hijos y estos nueve vástagos de Alex Rivera de los Ríos revelan a un autor con una propuesta auspiciosa.

«El beso», es la penúltima narración de este libro y quizá el menos interesante de las nueve historias de la colección. No por eso debemos dejar de reconocer la solvencia de los diálogos para contar una historia sobre la vocación por la figuración: el sueño de ser artista a toda costa y «triunfar»… siempre entre comillas.

«Better man», cierra con broche de oro esta magnífica primera entrega de Rivera de los Ríos. Y confieso que tengo una vieja predilección por los personajes desadaptados, aquellos que ocultan anomalías mentales, para decirlo con cierto decoro (o quizá no tanto). Serafín quiere ser un hombre bueno pero la vida lo supera y el infierno está empedrado de buenas intenciones. ¿Hay mejor manera de disfrutar de un cumpleaños que viendo un excelente partido de fútbol? Seguro que sí. Pero Serafín no es normal. Es una bomba de tiempo que entraña reacciones descomunales. Si me permiten una confesión: siempre he creído que el fútbol es una locura efímera y benigna (si uno no termina convirtiéndose en barrabrava, por supuesto). El fútbol —«nuestra pavada insigne», sentencia Martín Caparros— nos roba el cerebro durante noventa minutos y un poco más y, si nuestro equipo gana, como hoy lo hizo el FBC Melgar en Moyobamba, entonces acariciamos el cielo.

Álex Rivera de los Ríos, a través de estas nueve historias, me ha hecho disfrutar de más de noventa minutos de placentera lectura.

La relectura de Nena de esta mañana me ha permitido corroborar que estamos ante un autor que ha debutado con el pie derecho (yo, que soy zurdo, acudo a ese lugar común que discrimina a los mejores del mundo como Maradona y Messi): aquí no hay goles de media cancha, pero sí jugadas bien elaboradas, paredes y gambetas, recursos narrativos que hacen gala de la pericia y el buen oficio del autor: la prosa es segura y las imágenes logradas, algo inusual en un narrador tan joven como él. Claro que hay algunos errores que antes se llamaban «mecanográficos» y que el editor, Arthur Zevallos, debió corregir para evitar los gazapos que aparecen en buena parte de las historias. Sin embargo, esto no desmerece en absoluto la calidad de Nena. A través de la lectura de estas ficciones he descubierto a un verdadero hermano de las letras (es difícil encontrar hermanos de sangre en esta comarca literaria plagada de laureados posetas): la narrativa de Rivera de los Ríos coquetea con la tentación del fracaso y, algunas veces, le abre las piernas… cuando le da la gana se va a la cama con él.

Como ya dije, la ficción cumple las funciones de un amuleto para que, así, el autor pueda conjurar las desgracias que persiguen a los personajes de sus historias: hombres violentos, individuos castigados por el destino, mujeres tan intrigantes como mentirosas. La mentira al servicio de un fabulador. En muchos casos, hay un soterrado ejercicio de ficción sobre la ficción, es decir, metaficción, si me permiten el término.

Como se habrán dado cuenta, no soy académico ni mucho menos crítico literario. Lo único que soy (o intento ser) es un contador de historias. Y acá estoy tratando de contarles que este libro es apenas el cimiento donde seguramente se erigirá una catedral.




*(Arequipa, Perú, 1980). Escritor y cronista. Editor Cultural de la Universidad La Salle y colaborador de "Hildebrandt en sus trece". Su último libro "Mi familia y otras miserias" apareció bajo el sello Tribal (Lima, 2013). Publica ficción y no ficción en El Malpensante (Colombia)y otros trabajos narrativos en revistas literarias virtuales como Ciberayllu, Cervantes Virtual (Alicante), El Hablador (Lima), Letralia (Venezuela), Hermano Cerdo (México), Badosa.com (Barcelona), Destiempos y en el Proyecto Patrimonio de Santiago de Chile. Ha sido incluido en las antologías Disidentes 2: los nuevos narradores peruanos 2000-2010 (Ediciones Altazor, 2012) y 17 cuentos peruanos desde Arequipa (Biblioteca Regional Mario Vargas Llosa, 2012).

martes, 17 de septiembre de 2013

Ciudad Editorial a cargo del Stand de Editoriales Independientes en la FIL Arequipa 2013


Gracias al respaldo de ARTEQUIPA, este 2013, Ciudad Editorial S.A.C. editorial a la cual pertenece el sello La Travesía Editora, tendra bajo su cargo la administración del Stand de Editoriales Independientes que la FIL cada año cede parcialmente a los editores locales. En esta edición el objetivo principal nuevamente recae sobre la difusión y comercialización de los libros de editoriales, editores y escritores locales, pero además se ha puesto enfasis en lograr que el estand asuma nuevos compromisos, por ejemplo, ampliando la convocatoria a nivel nacional, mejorando la atención no solo al público, sino a los editores que confian en nosotros, pero además, y aún mas importante, proponiendo metas y objetivos primordiales de caracter formativo. Para ello el Stand, como un ente aglomerador, co-organiza con ARTEQUIPA las primeras JORNADAS EDITORIALES DEL SUR, un evento que en breves días también será anunciado.
A los interesados en participar del Stand pueden escribir al correo independientes@filarequipa.pe donde se brindará toda la información necesaria para ser parte de esta nueva edicion de la FIL Arequipa 2013.
La feria ha llegado, están todos invitados!

lunes, 16 de septiembre de 2013

REDENCIONES, texto de presentación de Jorge Álvarez al libro "Hudson el redentor"

 
Todos tenemos amigos. O los hemos tenido en algún momento. Esos camaradas a los que no juzgamos y aceptamos como hermanos. Con sus alegrías y miserias se vuelven parte de uno y la vida comienza a ser grupal. La historia colectiva de la confraternidad.
Hudson El Redentor arranca en ese escenario, el de la complicidad. En el ritual de una  iniciación transgresora, a la que los protagonistas se someten por inercia, joda e incluso amor. Nada que no hayamos experimentado. Hasta parece todo muy tierno, casi el episodio de Kevin Arnold robando chelas con sus amigos para aparecerse en una fiesta de muchachas.
Pero entonces todo degenera. 20 páginas después el lector es el testigo boquiabierto de cómo esos chiquillos pasaron del inocente troncho a cosas más hardcore. Y en ese ínterin sus relaciones cayeron también en decadencia, revelándose pasajes de vidas en deconstrucción, en caída libre.
Y a través del Chato, el Gordo, Mango, Guajira y claro, Hudson, vemos  esa exposición constante a la tragedia, que se eleva tan habitual, tan frecuente. Y la violencia que surge de esos mundos no es sino la respuesta a la desilusión, también tan cotidiana. Y entonces el crack pelotero de un día es mañana un fumón de esquina, la tímida amiguita consoladora se transforma en tremenda jugadora. Y así, amistades y cariños que se desvanecen a cada vuelta de página.
Y entre todos aparece Hudson, quien se ha reventado solito las ganas de escribir. Es casi un espectro, como centenas o miles de aspirantes a escritor que se juntan en los bares a embriagarse de mundo. No me miren así, no hablo de ustedes. Y en ese trance se le aparecen quizás las historias que debería poner en papel, pero ya es tarde. Solo queda esperar, en la cantina.
Diego ha conseguido hablar con muchas voces. Es Laurita y le crees su inmadurez. Es el Chato y sospechamos que por ahí anda el propio autor. Es Goyito y nos duele su pena. Los recursos que utiliza por momentos nos remiten a imágenes de una serie de televisión, donde los diálogos inconexos funcionan uno sobre otro, permitiendo que cada historia se concentre por instantes en un único hecho que termina afectando a todos los personajes, desde el que se nota protagonista hasta el que podría parecer simplemente parte de la escenografía.
Y metido de contrabando está allí el fútbol, como si el autor quisiera recordarnos que está presente incluso cuando lo ignoramos, cuando queremos que sea solo parte del ruido de fondo. Recuerden cómo hace unos meses se le negaba el indulto a Fujimori el mismo día que Perú jugaba, y le ganaba a Ecuador. Hoy recordamos 21 años de la captura de Abimael Guzmán y no ha faltado quien tenga presente que ese mismo día se jugó un clásico en Matute. Ganó la U, por si acaso. Es más, cuentan que el televisor en la casa donde cayó el asesino estaba encendido en el canal 13, el canal que pasaba el partido. No era que a Guzmán le gustase el fútbol sino que esperaba el encuentro de box entre Julio César Chávez y Héctor ‘El Macho’ Camacho. El goleado y knockeado esa noche, felizmente, fue Sendero.
Diego también pone al fútbol, un partido real (El U-Cristal del año 2000), como actor escondido dentro de un atraco, en una narración que podría ser perfectamente un episodio de una serie de televisión. Una buena serie de televisión.
Y ese es otro detalle de Hudson. Cada relato/capítulo/track se sostiene por sí mismo.  Al integrarse evidentemente construyen un buen cuerpo pero es inevitable notar que cada historia podría sobrevivir en soledad. Lo que permite, tal vez, que esos personajes vuelvan a aparecer en el imaginario Trellespaziano , redimidos quizás luego de tanta vida, como el Chato que, repito, podría ser el escritor aquí sentado. O tal vez no los veamos más, ni conozcamos qué fue de sus existencias, como esos amigos que tuvimos hace tanto, y de los que hoy solo sabemos su vida a través de un perfil de Facebook.
Leí “Hudson…” en casi dos horas, a medianoche y con lamparita, para no despertar a la señora, que me había estado preguntando desde el primer capítulo: “¿De qué va la cosa?”. Solo atinaba a responderle: “de mis amigos, hija, de mis amigos”.
Al día siguiente ella me preguntó: “¿Qué fue, en que terminaron tus amigos?”.
“De la que me salvé, hija”, fue mi respuesta.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Imágenes de la presentación de HUDSON EL REDENTOR en Arequipa

Jorge Monteza, Diego Trelles Paz y Jorge Alvarez en la presentación llevada a cabo en el Instituto Cultural Peruano Alemán.
Agradecimientos

Muchas gracias a todas las personas que asistieron a la presentación en Arequipa de HUDSON EL REDENTOR. Gracias a los presentadores que estuvieron soberbios, gracias al público que disfrutó de la lectura del cuento homónimo al libro y que, como era de esperar, escandalizó a algunos por la prosa realista y sin ambages de nuestro escritor. Muchas gracias a todos, a la organización de la FIL 2013 y en especial a Martha Valencia, Robert Baca y Gabriela Alosilla.
Como editores esperamos que se acerquen al libro, no solo para ejercer el único hábito de consumo amistoso: la compra de libros, sino también para seguir provocando que nuestra ciudad crezca sobre la base de una ciudadanía que lee.
Por último, a los que quisieron y no pudieron estar, pueden adquirir el libro en las principales Librerías de la ciudad o directamente con nosotros.

Gracias nuevamente

La Travesía Editora 




Firma de libros

El autor, los presentadores y el editor.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Diego Trelles Paz en los extramuros de la Fil Arequipa 2013


 
La visita de Diego Trelles Paz ha sido una de las más ajetreadas en nuestra editorial. El común denominador ha sido el de una agenda apretada, llena de entrevistas y eventos que nuestro autor ha sabido cumplir a cabalidad. La siguiente entrevista fue realizada por el equipo de prensa de la FIL Arequipa 2013. Felicitamos a Gabriela Alosilla a cargo del equipo y agradecemos a ARTEQUIPA por darnos la oportunidad de seguir divulgando nuestro trabajo y nuestro sello.     

domingo, 8 de septiembre de 2013

La Travesía Editora presenta "Hudson El redentor" de Diego Trelles Paz en Arequipa

 

La asociación cultural ARTEQUIPA, organizadora de la 5ta Feria Internacional del Libro – FIL Arequipa 2013 y LA TRAVESIA EDITORA invita al público en general a la presentación de “Hudson El Redentor”, libro de cuentos del escritor peruano Diego Trelles Paz, a realizarse el jueves 12 de setiembre en el auditorio del Instituto Cultural Peruano Alemán (calle Ugarte 207) a las 19:00 horas.

En la mesa de esta actividad extramuros, programada dentro de la agenda cultural de la FIL, participarán: Diego Trelles, quien arribará desde la ciudad de Lima, el periodista Jorge Álvarez, el escritor Jorge Monteza y Arthur Zeballos, director de La Travesía Editora (Arequipa), sello editorial que junto al sello Animal de Invierno (Lima) trabajaron en la reedición del libro.

Además de ser una Edición Definitiva, la reedición “Hudson El Redentor” cuenta con las palabras preliminares del reconocido escritor mexicano Guillermo Fadanelli. El ingreso a esta presentación es libre al igual que todas las actividades programadas durante los días de feria en el Parque Libertad de Expresión del 26 de setiembre al 8 de octubre.

Diego Trelles Paz (1977) realizó sus estudios de Licenciatura en la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Lima. Ejerció el periodismo cultural en los diarios Expreso y El Comercio. Ha cursado una maestría en Literatura Hispanoamericana, en Austin, Texas. Es autor además de la plaquette Borges en Austin (Lima: Díptico, 2004); y la novela El círculo de los escritores asesinos (Barcelona: Candaya, 2005), cuya traducción al italiano apareció en 2009 con la editorial Alberto Gaffi de Roma. Como antólogo, es responsable del proyecto El futuro no es nuestro. Narradores de Latinoamérica, que reúne relatos de narradores de la región nacidos entre 1970 y 1980. BIOY (Barcelona, 2012), su última novela, ganadora del Premio de Novela Francisco Casavella, recientemente fue finalista del importantísimo premio Rómulo Gallegos. Esta actividad extramuros programada en la agenda cultural de la FIL tendrá



jueves, 5 de septiembre de 2013

Carlos Herrera en Tiempo de Leer de Canal N


 
Hoy se estrenó en el programa Tiempo de Leer una amena entrevista de Clara Elvira Ospina a nuestro escritor Carlos Herrera, a propósito de la publicación de Historia de Manuel de Masías El hombre que creó el rocoto relleno y cocinó para el diablo y otros textos gastronómicos. (La Travesía Editora, 2013). 
Esta es la segunda oportunidad en que uno de nuestros títulos se difunde en este microprograma, al cual agradecemos su importante y vital labor en la difusion de la literatura nacional.
La entrevista es, como se sabe, corta, pero muy nutrida y condimentada por anecdotas que esperamos los animen a buscar en librerías a nivel nacional el nuevo libro del escritor arequipeño.
A disfrutar entonces.